Soy estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid.
Me encanta la lectura y escribir es una de mis pasiones.
Amo a los animales y siempre intento protegerlos y colaborar en asociaciones en contra del abandono.
La entidad Les Agulles-Ecologistes en Acció del Baix Llobregat y del Garraf ha denunciado la presencia de perros hambrientos en la zona del Delta del Llobregat, según ha informado en un comunicado. Los animales pertenecen, según la entidad, a los miembros del grupo de personas sin techo que ha instalado un campamento en la ladera del río.
La entidad ecologista ha reclamado la actuación urgente de los servicios sociales para ayudar a las personas necesitadas y el traslado de los perros a un centro de acogida.
Los ecologistas aseguran que en este punto malvive un grupo de perros y gatos en estado semisalvaje y en condiciones de higiene y alimentación "deplorables".
La entidad mantiene que los animales han desarrollado diversas enfermedades y están infectados por parásitos y que se está produciendo una depredación de estos animales sobre la fauna salvaje del tramo final del Llobregat, y recuerda que estos animales están protegidos por diversas directivas europeas y por la legislación española y catalana.
En España se abandonan 300.000 animales domésticos al año,
fundamentalmente perros. Uno cada tres minutos. Estamos a la cabeza de
Europa en este ranking miserable. Sí, seguro que ya te has cruzado con
alguna de esas pobres criaturas condenadas. Ahora bien: lo más
inquietante es pensar que posiblemente también nos hemos cruzado, sin
saberlo, con el energúmeno sin entrañas que les ha abandonado. Quién
sabe, quizá fuera ese tipo que estaba detrás de nosotros en la cola del
súper. O esa señora tan fina con la que compartimos espera en el
dentista.
Porque no te creas que a los energúmenos sin entrañas se les
distingue por sus caras de neandertales, o por tener una sola ceja unida
y cerril sobre los ojos, o por andar vestidos con harapos. Nada de eso.
Como es natural, hay canallas de todo pelaje y condición, y también
pueden ser ciudadanos la mar de elegantes, pijos de rolex en la muñeca
que compran al niño, en Navidades, un cachorrito de caro pedigrí, y que
luego, cuando el juguete empieza a hacerse caca y pis por las alfombras
persas, prefiere llevárselo un día al campo en el todoterreno y
abandonarlo ahí en algún despiste del animal. Por cierto, probablemente
será el único día en toda su vida que utilicen el todoterreno para ir al
campo.
Quiero conocerlos. Yo quiero que me presenten a esos 300.000
conciudadanos capaces de cometer una atrocidad de este calibre. Capaces
de convivir durante un tiempo con una criatura absolutamente indefensa,
que te ama con adoración y que depende en todo de ti, para luego, de
pronto, sin ningún remordimiento, normalmente con sigilo y alevosía, de
noche, en algún lugar remoto, abandonar a su suerte (al dolor, a la
mutilación, a la muerte) a ese tembloroso y anhelante puñado de pelos.
Primero les rompen el corazón, antes de que un coche o la pedrada de un
gamberro les rompa el espinazo.
Varios trabajos han demostrado una relación directa entre el maltrato animal y la criminalidad
Quiero conocerlos. Quiero que la policía haga carteles con los
caretos de esos desalmados que van disfrazados bajo la apariencia de
seres normales. Que empapelen los aeropuertos, las estaciones, las
calles de nuestras ciudades con sus fotos, que los retraten como los
delincuentes que son. Varios trabajos internacionales han demostrado que
hay una relación directa entre el maltrato animal y la criminalidad
contra las personas. Por supuesto: quien hace eso a su cachorro,
probablemente maltrate también a su hijo, a su esposa, a los viejos a su
cargo. Y no sólo eso: según los estudios, también hay una relación con
los delitos públicos: secuestros, violaciones, robos con violencia. Sí,
en efecto: pensar en los 300.000 animales que se abandonan cada año me
pone los pelos de punta, pero aún me espeluzna más pensar en los 300.000
humanos inhumanos que hay detrás. Quiero conocerlos para poder
defenderme de esos tipos feroces.
En España carecemos de una ley nacional de protección animal. Cada
autonomía tiene sus propias normas, y difieren muchísimo entre sí. El
PSOE lleva incluyendo esta ley en su programa desde 2004. Nunca han
hecho nada. La insensibilidad española en este tema es una vergüenza
dentro del contexto europeo. Este país está tan atrasado en cuanto a la
educación animalista que todavía se escucha el roñoso topicazo de “¡con
la que está cayendo, cómo vamos a preocuparnos de los animales!”.
Una
frase absurda que, además de despertarme la sospecha, quizá injusta, de
que quien la profiere probablemente tampoco mueva un dedo por los
humanos, me recuerda las muchas veces que, a lo largo de la historia, la
causa feminista ha sido supeditada a otros logros supuestamente
superiores. ¿Pedir el voto para las mujeres? ¡Nooo, primero hay que
hacer la revolución!
Pero el caso es que los principios éticos no se pueden trocear sin
traicionarlos. La libertad, la igualdad y la fraternidad de los hombres
no puede ser negada a las mujeres (aunque se negó durante casi dos
siglos); la empatía hacia los seres vivos no puede interrumpirse para
pisotear a los otros animales. De hecho, la manera en que una sociedad
trata a sus animales es un claro indicativo de su nivel de desarrollo
democrático y cívico.